Dejar de fumar

No, no es que vaya a dejar de fumar (aun), pero es una bonica metafora de lo que podria ser pasarse a linux uno que lleva toda la vida con el “habito” de Windows, aunque realmente puede ser mas fácil de lo que se imagina uno. Visto en Aceitunas sin Hueso:

Empezaste a fumar por que todo el mundo lo hacía, sin hacer caso de las recomendaciones de los expertos, y ahora sigues haciéndolo por hábito y por adicción.

Con el tiempo, y aunque lo niegas antes tus amigos, tu cuerpo se resiente. Dices que estás sano y fuerte como un roble, que a ti no te afecta, pero lo cierto es que tus pulmones se ahogan con un mínimo esfuerzo, luchas diariamente contra los pitos nocturnos, la carraspera y los pollos matinales, te resfrías constantemente y estás más indefenso ante cualquier virus. Y lo peor de todo, aunque intentes negarlo, estas completamente atado y dependes de ello.
A pesar de todo esto, y aunque a veces te den ganas de tirar el paquete de tabaco por la ventana, la mayoría del tiempo ni siquiera te planteas el dejarlo.

Cuando por fin te das cuenta de que es una mierda y de que existe otro modo de vida es cuando viene lo duro.

No es un camino fácil, los hábitos diarios son difíciles de cambiar, tienes que hacer un esfuerzo sobrehumano para acostumbrarte a tu nueva situación y a no echar de menos ese monstruíto que te dice que vuelvas.

Pero a los pocos días, cuando ya te has dominado, notas que tu cuerpo responde positivamente a ese cambio de hábitos, te das cuenta de que vale la pena dejarlo. Y sobretodo, dejar de ser un esclavo.

Tiempo después de haberlo dejado, de vez en cuando te entra el gusanillo y te dan de volver a ello, sensación que se pasa en un par de segundos; incluso alguna vez que otra vuelves a probarlo, pero entonces es diferente: te das cuenta de que es una basura, de que en realidad no te gusta, y de que ahora estás mucho más a gusto, tu cuerpo está más sano y lo más importante, que tu te sientes libre.

Así que, ¿por qué volver a fumar?

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